lunes, 14 de noviembre de 2011

Adicción a la tecnología

La tecnología a lo largo de su desarrollo ha causado gran polémica ya que para la mayoría de las personas les es útil ya que les facilita sus vidas monótonas, pero a la vez ha sido un gran problema para algunos ya que con el paso del tiempo y la mejora de estos equipos se ha producido una adicción en las personas, principalmente en los adolescentes, y hasta puede llegar a producirse violencia a causa de esta adicción, por ejemplo los videojuegos. "El uso excesivo de celulares, computadoras portátiles, videojuegos, reproductores de mp3, etc. generan adicción en niños y adolescentes".

Una estadística realizada revela que el 70% de los estudiantes, realiza sus tareas escolares frente al televisor, "mientras chatea o cuando está atento a los mensajes de texto de su celular" marcando una gran diferencia en con generaciones anteriores en cuanto al poder de diversificación de su atención.





Fuente: http://www.slideshare.net/Edherman/adiccion-a-la-tecnologia

domingo, 13 de noviembre de 2011

Problemas menores...

La adolescencia es un periodo difícil. 
Para algunos adolescentes se trata de una época dolorosa, ya que son conscientes del cambio físico que están "sufriendo" y pueden reaccionar de muy diferentes maneras. 
Hay quien se vuelve irritable, suceptible e incluso atravesar periodos depresivos, más o menos largos y más o menos graves. Otros, pueden sentirse invulnerables y comportarse de forma arriesgada. 
Ante todas estas diversas actitudes, muchos padres no saben como reaccionar o comportarse. 
A veces basta con el buen sentido y el amor filial para ir enseñándoles, poco a poco, la lógica evolución de las personas, tanto física como psicológicamente. 
En cualquier caso, los padres deben tratar de estar siempre a la escucha de los hijos, prevenirles de los peligros reales de la vida, sobre todo en un periodo en el que pueden adoptar conductas arriesgadas. También deben tomarse en serio ciertos problemas, que aunque a un adulto puedan parecer secundarios, para los adolescentes son problemas de vital importancia. Hay que admitir las paradojas, como la necesidad de vestirse como los demás y creerse original. 
Los problemas de piel (el tipico acne) a veces deben ser tratados por un especialista, ya que el adolescente se puede llegar a sentir realmente acomplejado. 
También es muy importante, vigilar y estar muy pendiente de un posible estado de depresión y en caso de que se empiece a convertir en algo serio, no hay que esperar y lo mejor es pedir ayuda a un psiquiatra infantil, por ejemplo. 
De modo general, los padres no deben reaccionar impulsivamente y sin medida, ya que deben saber que sus hijos tienen la sensibilidad a flor de piel y deben, ante todo, comportarse de manera constructicva. 
Se necesita mucha paciencia y mucho cariño, ya que el periodo de la adolescencia puede ser un proceso bastante largo y durar hasta que el individuo encuentra su "madurez" más o menos materializada por una cierta independencia material e intelectual.


A.P.R (Amistades poco recomendables)  :O

  
En caso de amistades poco recomendables, es aconsejable intervenir, no de manera autoritaria, sino con argumentaciones. La fuerza, la imposición, el atropello y la descalificación, solo conseguirán que el adolescente se empeñe más en esa relación. 
No hay que olvidar que lo prohibido atrae, y más a esas edades. El reto no está en vencerle, sino en convencerle. Para esto el modo más eficaz, es el diálogo y apoyar nuestra opinión en la evidencia de las razones expuestas, sencilla y civilizadamente. 

Embarazos adolescentes

Embarazo adolescente o embarazo precoz es aquel embarazo que se produce en una mujer adolescente: entre la adolescencia inicial o pubertad, comienzo de la edad fértil, y el final de la adolescencia. La OMS establece la adolescencia entre los 10 y los 19 años. La mayoría de los embarazos en adolescentes son considerados como embarazos no deseados, provocados por la práctica de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos.
En general el término también se refiere a las mujeres embarazadas que no han alcanzado la mayoría de edad jurídica, variable según los distintos países del mundo, así como a las mujeres adolescentes embarazadas que están en situación de dependencia de la familia de origen.
El embarazo en una mujer adolescente puede llegar a término, produciéndose el nacimiento, o interrumpirse por aborto, ya sea éste espontáneo o inducido, en éste último caso de manera legal o ilegal dependiendo de legislación de cada país.
Para evitar estos embarazos precoces lo que podríamos hacer es:

Dejar atrás las ideas anticuadas que les impiden comunicarse honestamente con sus hijos: hablen con ellos (niñas y niños) abiertamente sobre el amor, las relaciones y la sexualidad.
Supervisar las actividades de sus hijos sin dejar de entender que ya no son niños, sino jóvenes adultos que necesitan cierta independencia, etc.



jueves, 3 de noviembre de 2011

Solución para la violencia

Antes de comenzar vamos a dar el concepto de violencia:

La violencia es el tipo de interacción humana que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, provocan, o amenazan con hacerlo, un daño o sometimiento grave (físico o psicológico) a un individuo o una colectividad
Se trata de un concepto complejo que admite diversas matizaciones dependiendo del punto de vista desde el que se considere; en este sentido, su aplicación a la realidad depende en ocasiones de apreciaciones subjetivas.


Estamos observando en los últimos años un cambio en los adolescentes que da miedo. Grabaciones pegando a un profesor, a compañeros de clase, apaleando a animales, quemando a indigentes…..

Lo peor de todo es que es repetitivo, con lo cual disfrutan con estos actos, que son más propios de los dinosaurios que del ser humano en el siglo XXI.

Debemos preguntarnos cuál puede ser la posible causa de que los jóvenes actúen de esta manera. Es posible que haya parte de culpa en la educación que han recibido por parte tanto de padres como de la sociedad, de lo aprendido a lo largo de su infancia, de lo observado en otros, etc.

Las leyes tampoco ayudan mucho cuando hay casos en los que los padres se ven obligados a ser ellos mismos quienes denuncien a sus hijos por malos tratos y no son amparados, puesto que no hay leyes que de alguna manera apoyen a padres así.

También se da el caso en que nuestros hijos, que son aparentemente normales ante nuestra presencia, que se comportan como otro chico más de su edad, es denunciado por algún acto agresivo ante el cual los padres, antes de informarse de la realidad, apoyan a sus hijos al 100%. Aquí nos equivocamos de lleno y estamos encubriendo a un maltratador latente. No hacemos ningún bien apoyando así a un hijo cuando realmente está realizando actos tan agresivos.

Desde muy pequeños podemos ir enseñando a nuestros hijos a que aprendan a ser empáticos y que cuando hagan una conducta que puede ser antisocial, les recriminemos para que vayan aprendiendo a discriminar lo correcto de lo incorrecto.

Por otro lado, los jóvenes permanecen durante muchas horas ante el televisor y está a la orden del día en toda programación las imágenes de violencia que suceden tanto en noticiarios como en películas, dibujos etc.

Añadiremos que si un joven durante la semana es aparentemente normal, la combinación de sustancias en el fin de semana, junto con las compañías, son las que realizan las acciones de violencia que estamos sufriendo.

Existen diversas causas de por qué los jóvenes actuales reciben un "reforzador", es decir, sienten satisfacción cuando realizan actos vandálicos que conllevan el sufrimiento o dolor de un ser vivo, o el destrozo de objetos materiales. De entre las posibles causas expondré las más probables como pueden ser la falta de afecto o cariño por parte de sus familiares, recibir una educación muy represiva por parte de sus cuidadores, el recibir malos tratos por parte de algún familiar, o también es posible que sufran algún tipo de trastorno de la personalidad que hace que no sientan remordimientos ante un acto agresivo; pueden ser incapaces para amar o sentir, incapacidad de la autobservación, etc.

Ante todo debemos ser pacientes con un hijo que muestre agresividad. No podemos ayudarle si somos igualmente agresivos y discutimos con él en vez de intentar ayudarle.

Lo más importante es, ante un hecho negativo, castigar de manera inmediata para que sepa a qué es debido, y hacerlo con un tono normal y no de manera vengativa. Por ejemplo, si se reprocha algo, lo ideal es no hacerlo nosotros por él, sino que primero realice la acción reprochada y después se le castigue para que aprenda.

Hay que tener en cuenta sobre todo que, el adolescente, por naturaleza, es muy nervioso debido a los cambios hormonales. Se producen en ellos un grado de ansiedad que si sobrepasa los límites es negativa para su actividad cotidiana. Por ejemplo, a la hora de estudiar. A su vez esta ansiedad les hace sentirse inferiores y necesitan ser aprobados por los demás. Para ellos, debido a esto, es muy importante ser leales ante sus amigos y caer bien, con lo cual, a veces, realizan acciones con las que quizás no se sientan identificadas pero que si aprueban los amigos.

Los padres no deben ni sobreproteger a los hijos, ni darles demasiadas libertades, porque luego lo pagan todos muy caro. La idea es que a pesar del estrés laboral de los padres, el agobio de sentir que sus hijos son algo irascibles, y el trabajo añadido de llevar una casa, tiene que dejar tiempo a unos padres para dialogar y preocuparse un poco por los hijos, si no éstos se sienten un poco solos y buscan alternativas bien para llamar la atención, bien para reconfortarse a sí mismos y suplir esas carencias.

Está claro que los jóvenes hoy practican con esa agresividad y que, además de estar a la orden del día, es obvio que les reconforta de alguna manera, con lo cual en algo estamos fallando los adultos con respecto a ellos. Sea lo que sea, debemos erradicarlo desde ya antes de que sea demasiado tarde y hayamos criado a verdaderos delincuentes.

En nuestras manos está lo que hoy como niños educamos, para ver el resultado obtenido de lo que en un futuro serán adultos socialmente aceptados o no aceptados, lo que serán delincuentes o personas “normales”.

Si seguimos a este ritmo, consintiendo en todo a nuestros hijos, atendiendo en lo justo sus necesidades y a cambio obsequiándoles por el tiempo no dedicado a ellos, castigando cuando no hay motivo y premiando cuando no se debe… las próximas generaciones dejarán mucho que desear y nos presentaremos ante un verdadero problema social que será más difícil de afrontar.